
Carta abierta a Lucía Etxebarría
.
Siempre te odié especialmente Lucía. Nunca has sido ‘Santo de mi devoción’. No me gustan las personas prepotentes. No me gustan los intelectualoides. No me gustan los elitistas y tú eres todo eso y más.
Te quejabas de que no te daban protagonismo en el panorama literario, porque eres mujer (cuando la mujer hoy día es la auténtica protagonista del mundo editorial, porque, sí, queridos editores, existe la literatura femenina por mucho que queráis negarlo para no perder potenciales lectores masculinos, y sí, las mujeres leen más que los hombres), porque al principio de tu carrera fuiste un poco extravagante, sólo había que verte cómo ibas vestida cuando te presentabas a recoger un premio, -que has recogido unos cuantos por cierto a pesar de tus quejas de ninguneo-, o esa entrevista que concediste donde explicabas que te gustaría estas en un harén rodeada y en actitud pasiva que te hicieran de todo.
Luego un buen día veo en una publicación que habías plagiado, sí, plagiado, un libro de poesía. Estaba ‘fusilado’, y querida Lucía, si lees esto alguna vez, intertextualizar es una cosa, y se aplican comillas o cursiva para indicar que lo haces, tanto que sabes de todo, intelectual de pro, y copiar, plagiar, fusilar o robar, es lo que tú hiciste, por no mencionar tu novelucha del prozac, que también fusiló el “Nation Prozac” de Elizabeth Wurtzel.
Después de esto ya no podías caer peor, pero es que después de leer la sarta de imbecilidades a propósito de esa fascista ley Sinde mi desprecio por tí es absoluto.
Ese discurso de ETA, trasnochado, absurdo, incoherente; ese ir de intelectual, de élite, de superior; esa manera maleducada de comportarte, esa prepotencia, esa falta de tacto, de clase, de todo…
Eres un personaje patético que como muchos autores y/o creadores, se han inventado o reinventado. Se han caricaturizado a sí mismos, como Cela y sus lavativas, como el querido Umbral, que decía que sólo iba una vez al año a cada provincia que tuviera que asistir porque si acostumbrabas a la gente a uno mismo, te desmitificaban y que a un autor al que se desmitifica se la paga menos. Pero Umbral tenía un prosa que tú serás incapaz de emular en toda tu vida, una cultura superlativa que tú ignorarás hasta que tú abandones este mundo, una gracia y un estilo del que tú careces.
Si los lectores no compran tu libro, puede ser que todo el mundo de haya dado cuenta por fin de que en realidad no haces más que rescribir, refreir la misma sarta de imbecilidades insustanciales que a nadie representa.
Querida Lucía, espero que, con ley Sinde o sin ella, no salgas de ese lugar en el que te encuentras donde nadie da ya nada por algo de lo que tú tengas la mala fortuna de crear.
Atentamente:
Suso Millán
Licenciado en Audivisuales, escritor, poeta y no Doctor, ni real, ni honoris.
Nota de Gaius Baltar: +1 a Suso Millán.;)
Si alguien duda de la prepotencia de esta “parodia de escritora”, que escuche su civilizado comportamiento en el debate con David Bravo.

4/01/12 at 3:17 pm
Duro y al oido!
22/02/12 at 11:22 am
grandioso suso… lo aplaudo y declaro mi devocion por el!
26/02/12 at 12:02 pm
Sorprendido y agradecido de que hayas compartido. Un saludo.
26/02/12 at 2:22 pm
Gracias a tí por “vomitar” en un lo que podría ser un simple comentario unas argumentos con los que concuerdo al 100%. Un saludo y gracias por participar, Suso
26/02/12 at 12:04 pm
Gracias inkconformista. Me halagas. Saludos.
24/04/12 at 11:46 pm
Ya iba siendo hora de que alguien se meta con los que van de intelectuales y en realidad, no son más que enanos que comen a costa de publicidades y editoriales fusileras. Gracias por tu sentido crítico.