Con un aspecto más propio de una máquina de tortura medieval que de un instrumento musical, estamos ante una de las armas de destrucción masiva más peligrosas para el multiinstrumentista. No dejéis que caigan en malas manos.
Con un aspecto más propio de una máquina de tortura medieval que de un instrumento musical, estamos ante una de las armas de destrucción masiva más peligrosas para el multiinstrumentista. No dejéis que caigan en malas manos.