Otrora jugón que pasaba horas delante de los míseros 5 a 100 megas de un juego de antaño, me veo en la obligación de escribir sobre uno de los últimos “shooters” que, en forma de rebaja de Steam, ha llegado a mis manos.
Hoy en día el ocio de los videojuegos se limita a esporádicas viciadas online con L4D2, Urban Terror y MORPGs variados, mientras que el “modo historia” se queda con un fervor casi religioso a las ya decadentes sagas Call of Duty o Battlefield. Como véis, no soy el más apropiado para hablar de la originalidad o calidad técnica de un juego actual, pero Metro 2033 me ha enganchado de una manera sobrenatural, quizás al alcanzar esa fibra sensible de un gran fan de los shooters cuya última calificación de “pasada” se quedó en el Bioshock (juego que actualmente aún no me he acabado).
Por hacer una analogía, Metro 2033 es al shooter lo que “Shoot’em Up” al cine de acción: una mezcla casi perfecta de lo mejor del género que, si bien no alardea en originalidad, consigue una forma propia que siempre nos hará recordarlo con cariño.




