Los Japoneses y la Naturaleza

Los volcanes incendian las alturas aéreas, los témpanos de hielo fluyen hacia el sur desde un mar septentrional, los arrecifes coralinos relucen al sol, las hojas del otoño exhiben su colorido, una meseta de piedra caliza tiene rocas diseminadas como un rebaño de ovejas… Y no podemos olvidar los cerezos en flor.

Posiblemente influenciados por su religión sintoísta, los Japoneses conceden una gran importancia a la armonía entre el hombre y la naturaleza . Así esta armonía la muestran en todas las facetas de su vida, se puede contemplar claramente en el cuidado diseño de edificios, parques y jardines que tratan de conservar en lo posible las formas de la naturaleza.

Este pensamiento es muy distinto al de otros pueblos. Por norma general, los pueblos occidentales pensamos en conquistar la naturaleza, otros pueblos piensan en adorarla, pero el pensamiento de los Japoneses es el de mantener un equilibrio armónico con la misma.

El río Urauchi, la isla de Iriomote

El río Urauchi serpentea magníficamente a través de la jungla hacia la entrada de un gran manglar. Más del 90% de la isla de Iriomote está cubierto de una densa selva subtropical que es el hábitat actual de un cierto número de animales raros, incluidas especies protegidas como el gato Iriomote. Esta isla es la segunda más grande del grupo de las Nansei, después de Okinawa.

Los arrecifes coralinos y la laguna

Este arrecife “Donut” (nombre oficial: arrecife Rukan) está cerca del aeropuerto Naha de Okinawa. Los controladores aéreos lo emplean como punto de referencia para guiar el aterrizaje de los aviones. La prefectura de Okinawa, en la extremidad suroeste del país, se compone de una ristra de más de ciento sesenta islas. En esta imagen el sol baña el coral con fuertes rayos subtropicales.

El cabo y la península de Shiretoko

Hacia mediados de enero los témpanos de hielo se desplazan rumbo al sur desde la lejana Siberia hacia la península de Shiretoko, en el extremo nororiental de Hokkaido. Shiretoko significa “fin de la tierra” en la lengua de la población indígena, los ainu. La columna vertebral de la península está formada por montañas escarpadas; la única manera de llegar a su extremo es por aire o por mar.

Rumores sordos del interior de la tierra

La topografía ha sido moldeada por los movimientos de la corteza terrestre, más la actividad volcánica, los terremotos y otras fuerzas imponentes de la naturaleza, otorgándole una gran variedad.
Es fácil imaginarse el rumor sordo de las fuerzas y de las tensiones subterráneas.

Sakurajima

La isla volcánica Sakurajima se erige fuera de la bahía de Kagoshima en el sur de Kyushu. De vez en cuando sigue arrojando cenizas al exterior, lo que constituye una preocupación para los más de quinientos mil residentes de la ciudad de Kagoshima, que está a pocos kilómetros del estrecho (primer plano). A la gente le gusta su “volcán” particular, por lo que suele olvidar su carácter irritable.

El monte Omuro

Este volcán verde se eleva prácticamente en el medio de un campo de golf y un balneario de vacaciones en Ito, prefectura de Shizuoka. Altura, 581 m. Todos los años en febrero, cuando la hierba que cubre el cono está seca, se quema. En el horizonte, el monte Fuji nevado.

La caldera Aso

Imagen de satélite de la caldera más grande del mundo, restos del antiguo monte Aso, que explotó y se hundió sobre sí mismo. Lo que en otro tiempo fue la ladera del gigantesco volcán ahora es el borde exterior de la caldera (circunferencia, 128 km). Posteriormente la actividad volcánica formó cinco picos en su interior. En la actualidad la zona pertenece a la prefectura de Kumamoto, y un tren atraviesa la llanura que constituye los terrenos de la caldera, pasando por ciudades, balnearios termales, campos y pastos. En el interior de las paredes de la caldera viven unas cincuenta mil personas.

Los picos del Aso

Dentro de la caldera del monte Aso están los Cinco Picos del Aso. Esta foto aérea fue tomada desde el oeste (es decir, desde la parte izquierda de la imagen del satélite que está encima en esta página). La ceniza blanca volcánica (foto central) procede del pico Nakadake (altitud, 1.506 m). Los turistas llegan casi hasta la cumbre mediante el teleférico o por carretera, y después van andando hasta el cráter para contemplar la acción volcánica y oler el sulfuro. El pico Eboshidake (primer plano) tiene un cráter inactivo con un área turística en su interior, el prado Kusasenri.

A mi me encanta ^_____^

Acerca de Grulleitor

Técnico de mantenimiento,Ingeniero de sistemas y consultor,actualemente trabajando para Doctor Computadora® resolviendo problemas de administrador en S.O. mayormente Windows. Ambiciones: -Intento alcanzar la cumbre del exito de la vida, creando en un futuro un monopolio con filosofia GNU. -Ser un reconocido dibujante de Manga y vivir con mi familia en la Isla de Shikoku(Japón). Ver todas las entradas de Grulleitor

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