El trabajo de Lisbeth Salander, visto por un profesional.

Chema Alonso le ha dado un repaso técnico/cómico a los momentos finales de “Los Hombres que no amaban a las mujeres”.

No te vas a llevar el ordenador de los backups, tía anoréxica!

¡Me alegra que Maligno sobreviviera a una lectura tan plagada de MACs!

Muy entretenida. Me enganché, me lo bebí en unos días. Ya estaba enamorado de Lisbeth cuando llegué, en las últimas páginas del libro, a la explicación de cómo había hackeado la computadora del malo. Con lo fácil que hubiera sido hacer un spoofing de una dirección de correo de un compañero de trabajo y meterle un troyano con un PDF, la explicación que da en el libro es la siguiente…

-Lisbeth, ¿cómo es posible que puedas controlar, prácticamente, su ordenador?

– Es un pequeño invento de mi amigo Plague. Wennerström tiene un portátil IBM en el que trabaja tanto en casa como en su oficina. Eso quiere decir que toda la información está en un único disco duro. En su casa tiene banda ancha. Plague ha inventado una especie de manguito que se sujeta alrededor del propio cable de la banda ancha y que yo estoy probando para él; todo lo que ve Wennerström es registrador por el manguito, que envía la información a un servidor instalado en algún lugar.

Nota Maligna: Asumimos que tiene un sniffer que envía los datos a un servidor.

– ¿No tiene cortafuegos?

Lisbeth sonrió.

– Sí, tiene uno. Pero la idea es que el manguito también funciona como una especie de cortafuegos. Por eso piratear el ordenador lleva su tiempo. Pongamos que Wennerström recibe un mensaje de correo electrónico; primero va a parar al manguito de Plague y puede ser leído por nosotros antes de que ni siquiera haya pasado por su cortafuegos.

N. M.: Vale, aceptamos manguito como un sniffer para leer el correo…o eso parece.

Pero lo ingenioso es que el correo se reescribe y recibe unos bytes de un código fuente. Esto se repite cada vez que él se baja algo a su ordenador. Funciona aún mejor con las fotos. Wennerström navega muchísimo por Internet. Cada vez que descarga una imagen porno o abre una nueva página web, le añadimos unas líneas al código. Al cabo de un tiempo, unas horas o unos días, dependiendo de lo que use el ordenador, se ha descargado un programa entero de unos tres megabytes en el que cada nuevo fragmento se va añadiendo al anterior.

N. M.: Joder con la banda ancha, unos días para tres megabytes. Y claro, lo de sacar el porno en este contexto es un recurso superhacker. Osea, que estás metiendo basura al final de los archivos que sale sola y se empalma sola en un archivito. No te olvides de bindear algún programa completo al final de un ejecutable que si no, no sé como vas a unir todos esos bytes desperdigados. Además espero que hayas hecho una buena lista de donde has ido poniendo los bytes para que los encuentres a la hora de montar el programa completo.

– ¿Y?

N. M.: Eso digo yo, ¿y?

– Cuando las últimas piezas están en su sitio, el programa se integra en su navegador de Internet.

N.M.: ¿Qué apostáis a que sale Internet Explorer en esta película para que sea más creible?

A él le da la impresión de que su ordenador se queda colgado y debe reiniciarlo.

N.M.: Sera para que cobre vida la unión de piezas o la compilación del código fuente ese que iba a cachitos en los correos electrónicos y las fotos porno.

Durante el reinicio se instala un programa completamente nuevo. Usa Microsoft Explorer.

N.M.: Uys… casi acierta con el nombre…

La siguiente vez que Explorer se pone en marcha, lo que en realidad está arrancando es otro programa, invisible en su escritorio; se parece a Explorer y funciona como él, pero también hace muchas otras cosas.

N.M.: Sorpréndeme más.

Primero asume el control de su cortafuegos y se asegura de que todo parezca funcionar perfectamente. Luego empieza a escanear el ordenador enviando fragmentos de información cada vez que navega y hace clic con el ratón.

N.M.: ¡Coño!, ¡Con lo fácil que hubiera sido meter un Zeus…!

Al cabo de un tiempo – depende de lo que navegue por Internet-, nos hemos hecho con un espejo completo del contenido de su disco duro en un servidor que se encuentra en algún sitio [debe ser la nube]. Así llega la hora del HT.

N.M.: ¿Del cualo?

– ¿HT?

N.M.: Eso ya lo dije yo.

– Sorry. Plague lo llama HT: Hostile Takeover.

N.M.: Perdona Lisbeth… ¿qué has hecho qué?

Saludos Malignos!

 

Acerca de Gaius Baltar

Aficionado a la tecnología informática desde que un MSX pasó por casa y apasionado defensor del Software Libre como religión para unir a los pueblos. Es Gaius Baltar al fin y al cabo, y tiene derecho a equivocarse. Cuando se aburre, redacta y gestiona los contenidos en diversos blogs subculturales. Ver todas las entradas de Gaius Baltar

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