Dioses de carne y hueso

Más que en cualquier arte, cuando hablamos de música tendemos a masturbarnos fervientemente con nuestros ídolos. Todo el misticismo que aceptamos dentro de nuestro fanatismo puede llevarnos a grandes desilusiones cuando uno de nuestros dioses falla. En el mundo de la guitarra, muchos chavales se “desimpresionan” cuando escuchan unos ejercicios de guitarra de Joe Satriani grabados para la Guitarra Total en “cero coma” y mediante un POD 2.0. A su vez, de repente aparecen unos ejercicios de Mick Thompson y descubrimos que… ¡sabe tocar la guitarra! (¿nadie se lo esperaba?).

Mick Thompson & Jim Root

Mick Thompson & Jim Root: dos monstruos, en todos los sentidos.

Y es que la pasión por unos u otros no tiene que llevarnos a rasgarnos las vestiduras cuando hacen el gilipollas delante de las cámaras o mismo en un escenario. Los músicos son humanos, todos nuestros ídolos pertenecen al “star system” en mayor o menor medida y que Metallica digan que nunca han hecho metal o Glenn Benton ya haya pasado los 33 sin suicidarse deberíamos de tomárnoslo más a coña que nada. Aún así, no estamos hablando aquí de las gilipolleces que se dicen en las revistas. Vamos más allá, ya que es justo hacer chistes con las gilipolleces de los anteriores, aquí vamos a ver el otro lado de la moneda de las estrellas, enjuiciándolos o desenjuiciándolos musicalmente.

1. Tommy Bolin (Deep Purple).

El guitarrista menos recordado de los Purple es uno de los músicos que tendrían que adornar la pared de cualquier rockero. Este chaval murió con 25 años y no os podéis imaginar cuántos discos llevaba grabados. Tristemente, su adicción a las sustancias menos nobles hizo que acabara su carrera dando verguenza ajena sobre el escenario, mientras debería ser vanagloriado por ese toque funk que aportó a la banda cuando todo el mundo esperaba un mero clon de Blackmore.

2. Celtic Frost.

El público rockero/metalero suele ser bastante hipócrita cuando los gustos lo alejan de la razón. Así como Bolin es un músico denostado por muchos fans de la época Blackmore, hay otro lado que se enfoca en la simplicidad de las cosas. Grupos de gran aporte al metal más primitivo como Celtic Frost o Venom son glorificados a base de “actitud” cuando sus limitaciones técnicas eran más que evidentes.

No es algo a criticar, ya que la música va más allá de la técnica, pero me gustaría puntualizar que, antes de criticar a Nirvana o U2 delante de sus seguidores, piensen en que Celtic Frost, Venom, Motley Crue o Max Cavalera no son precisamente los mejores músicos del mundo. Y si hay dudas, atentos al solo del videoclip.

Y hablando de grupos donde la técnica no es lo más importante y, a la vez, han sido influenciados por Angel Witch… vamos al punto 3. ^^

3. Dave Mustaine & Metallica.

uyuyuy ¡Mustaine y Metallica en el mismo párrafo! No tienen de qué preocuparse, ya que el que aquí escribe es igualmente fanático de todos estos músicos (no dudando en acudir a un bolo de Metallica con una camiseta de Megadeth…).

Tendréis que perdonar que me explaye mucho en este punto, pero estamos hablando de dos de las bandas de metal más grandes sobre la faz de la tierra.

El ser un grupo “Mainstream” gracias a las cualidades de Lars Ulrich como vendedor (inversamente proporcionales a sus capacidades a la batería, déficit que solucionaba con unos arreglos bastante originales -suelen decir los baterías-) han provocado múltiples debates dentro de la comunidad metalera. Fundamentalmente, en estos debates se suele olvidar que Metallica nunca ha sido una banda de individualidades ni músicos especialmente solventes técnicamente (otra cosa es que cuatro jovenzuelos inexpertos los consideren los mejores músicos del mundo, como todos hemos pasado nuestras épocas con Scorpions, Manowar o quién sea). Por otro lado, lo que los ha hecho grandes han sido una cantidad de temazos disco tras disco y una evolución constante que mucha gente no quiere interpretar como tal. Aún así, cuando nos hagamos pajas escuchando a grupos ultratécnicos como DreamTheater o Trivium deberíamos de recordar todos los riffs influenciados por esta banda.

El primer minuto juraría que lo compuso Metallica…

Por otro lado, Dave Mustaine tampoco es el colmo de las virtudes guitarrísticas. Su talento es otro, y lo demuestran múltiples temas de Metallica (que aún hoy en día debatiremos si son suyos o no) y toda la tremenda discografía de Megadeth. Sabiendo rodearse de auténticos salvajes como Nick Menza, Marty Friedman o Chris Broderick, ha juntado su talento compositivo a las virtudes técnicas de esta gente para darnos muchos de los mejores discos del Thrash Metal.

Se dice de él que es una esponja. No es el mejor guitarra solista del mundo (de hecho sus solos siempre destacan entre los de sus vasallos, que se le quedan muy grandes. Léase: “Holy Wars” o “Hangar 18”), pero la combinación de virtuosismo de los músicos con las composiciones de Mustaine siempre crece a medida que pasan músicos y sicarios por la banda y Dave absorbe su música.

A partir del minuto 5, típico “Solo Mustaine”: 30 segundos de chorrón de notas y para casa.

En el “triunvirato” del Thrash Metal que conforman Metallica, Megadeth y Slayer, la técnica se agrupa en cuatro músicos contados, pero los metaleros siempre estamos jodiendo con las comparaciones entre ellas. Kirk Hammet desafina los bendings y usa dos escalas; Kerry King y Jeff Hanneman tienen unas manos derechas brutales en disco pero no son capaces de tocar un solo dos veces igual (si entendemos por solo una sucesión de notas acertadas con un 50% de notas erróneas que poco tienen de “blue notes”), por no hablar de que los bendings tampoco son su fuerte… Hetfield y Mustaine ni han sido ni son ni serán los mejores cantantes del mundo, pero guitarrísticamente contribuyen a sus bandas como pocos.

El cromatismo es el secreto…

¿Porqué tanta pajerada mental? Los que no sean capaces de disfrutar a todas estas bandas (pobres diablos), que no lo hagan. Algunos aún nos alegraremos de que Mustaine partiera de Metallica y pudiéramos disfrutar de dos grupazos en vez de uno, al fin y al cabo el que estuvieran juntos creo que no daría los frutos más apetitosos, y para muestra, el solo en Whiplash, en el 8’20”, es la clave.

Acerca de Gaius Baltar

Aficionado a la tecnología informática desde que un MSX pasó por casa y apasionado defensor del Software Libre como religión para unir a los pueblos. Es Gaius Baltar al fin y al cabo, y tiene derecho a equivocarse. Cuando se aburre, redacta y gestiona los contenidos en diversos blogs subculturales. Ver todas las entradas de Gaius Baltar

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